La mascota, uno más de la familia, ¿en el piso de alquiler?

Mascotas en casa. Es posiblemente uno de los temas más polémicos cuando se habla de vivienda alquilada. También complicado de aclarar. Aunque en Arrendamiento 10 lo tenemos cada vez más claro.

¿Puede tener nuestro inquilino una mascota en casa? ¿Sí o no? Pues la respuesta no es tan sencilla, aunque las últimas tendencias judiciales están respaldando el sí. Digan lo que digan otras leyes.

De entrada, según la Ley de Arrendamientos Urbanos, el propietario de un piso puede prohibir la tenencia de animales a su inquilino. La cláusula debe figurar en el contrato de alquiler. Admitir mascotas en un piso es decisión del propietario, y se debe siempre materializar por escrito, señala la ley.

Si el contrato no especifica nada respecto a los animales de compañía, técnicamente el inquilino podrá convivir con su mascota sin mayor problema. Incluso, en teoría, el arrendador puede rescindir el contrato de alquiler si el inquilino convive con un animal de compañía y, por tanto, ha incumplido el contrato (artículo 27.2 de la Ley de Arrendamientos Urbanos).

Ahora vamos con los peros.  

Es cierto que la Ley de Arrendamientos Urbanos es la norma a seguir en todo lo que respecta al alquiler, pero en Arrendamiento 10 queremos reflejar los trámites parlamentarios actuales que terminarán en las modificaciones legales necesarias para que los animales de compañía dejen de ser considerados cosas sino “seres vivos dotados de sensibilidad”. 

Así pues, estas modificaciones derivarán en una serie de cambios en el Código y el Enjuiciamiento Civil, la ley Hipotecaria o, incluso en la Ley de Arrendamientos Urbanos. Los animales de compañía, al ser considerados “seres vivos dotados de sensibilidad” pasarán a “ser parte de la familia”, con lo que introducir cláusulas de prohibición en torno a ellos parece una quimera.

En Euskadi ya hemos visto sentencias en torno al alquiler que van en esta dirección, con lo que los jueces se están adelantado al cambio legislativo para dar la razón al inquilino a pesar de lo que digan los contratos del alquiler.

Por tanto, y a la vista de estas últimas disposiciones, en Arrendamiento 10 aconsejamos NO prohibir la convivencia con animales de compañía. En primer lugar, porque si el inquilino decidiera ‘incumplir el contrato’ y meter a un animal en casa, nos tendríamos que enfrentar al costoso proceso judicial que, además, terminaría por no darnos la razón.

Por ello, nuestra recomendación es exigir al inquilino, de entrada y por contrato, un seguro de responsabilidad civil para evitar daños en la vivienda. De este modo, este seguro de mascotas cubrirá, entre otras cosas, daños en la propiedad que pueda ocasionar el perro, directa o indirectamente.

Nuestro equipo jurídico está en constante formación y estudio para resolver cualquier duda.

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