Molestias del inquilino en la comunidad, ¿cómo pedirle cuentas?

Resulta obvio que cualquier vecino de una comunidad, sea propietario o arrendatario, no puede realizar actividades molestas. Y así está recogido por ley (art. 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal).

Cuando esto ocurre (actividades que puedan ser consideradas molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas) en una vivienda alquilada, los vecinos o la propia comunidad de vecinos lo habrá puesto en conocimiento del propietario.

Y es el propietario (o, en su defecto, su representante, como es el caso de Arrendamiento 10) quien debe requerir al inquilino para que cese en esas actividades.  

Debemos tener en cuenta, no obstante, algunas consideraciones. Determinar qué es una molestia es una cuestión, muchas veces, subjetiva, de ahí que, en un primer momento, debemos analizar con detenimiento de dónde proviene la “denuncia” (un solo vecino, varios, o la comunidad como tal), qué tipo de actividades son las denunciadas, si el inquilino es consciente de ellas y, por supuesto, si está dispuesto a cesar en ellas.

Debemos tener en cuenta que calificar, a priori, las molestias es una tarea complicada y que, llegado el momento, será el juez quien determine la categoría y gravedad de todo ello.

Una vez comprobada la legitimidad de la “denuncia”, el propietario, por tanto, deberá comunicarla al inquilino e instarle a que cese en las actividades. ¿Cómo hacerlo?

Las relaciones humanas se basan en la comunicación, y una llamada de teléfono, aunque cercana, puede no ser la solución. Si el asunto reviste gravedad, las molestias son continuadas y el arrendatario no se da por aludido, esa comunicación deberá ser oficial y fehaciente.

En Arrendamiento 10 aconsejamos utilizar servicios como el burofax, que acreditan el contenido del envío, el remitente, el destinatario y la fecha de envío, y, además, enviar una copia al administrador de la comunidad para atestiguar la comunicación.

Juzgado

Si el inquilino no hace caso del requerimiento, es cuando comienza el proceso judicial. El casero –en Arrendamiento 10 contamos con un servicio jurídico que se encarga de todo el proceso- deberá llevar el asunto al juzgado para que el juez dé por terminado el alquiler por ese motivo. Es un proceso que, en ocasiones, debemos poner en marcha, pero que también requiere un esfuerzo personal y económico.

Además, hay que tener en cuenta que la comunidad de vecinos también puede demandar al arrendador y al causante de las molestias en función de su gravedad y solicitar al juez la indemnización de daños y perjuicios que procesa, la privación del derecho al uso de la vivienda por tiempo no superior a tres años.

También debemos tener en cuenta que calificar, a priori, las molestias es una tarea complicada y que, llegado el momento, será el juez quien determine la categoría y gravedad de todo ello.

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