¿Quién paga las averías en un piso de alquiler? ¿Inquilino o arrendador?

Es uno de los principales problemas entre inquilino y propietario, y de hecho, este tipo de conflictos pueden llevar al desahucio. Así lo hemos explicado en Arrendamiento 10 en este post.

Las averías, las reparaciones, son uno de los principales caballos de batalla a la hora de poner un piso en alquiler. La caldera y otros electrodomésticos, una puerta que falla, una persiana… ¿Quién debe pagar las reparaciones?

No es una respuesta sencilla, aunque, de entrada, en Arrendamiento 10 recomendamos aclararlo en un contrato bien redactado, que no dé lugar a dudas.

Si el documento no reseña nada sobre este tema, lo más común es que el propietario asuma el coste de las averías o siniestros surgidos por el desgaste habitual y el paso del tiempo. Es la manera de mantener la habitabilidad del inmueble.

Así, el propietario-arrendador deberá realizar las reparaciones que sean necesarias para conservar la vivienda en las condiciones de habitabilidad, salvo que el deterioro a reparar sea imputable al arrendatario (así figura en los artículos 1.563 y 1.564 del Código Civil).

Citamos algunos ejemplos:

  • Obras necesarias para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad sin subir el precio a su inquilino.
  • El mantenimiento de elementos como el suelo, paredes y techos corre de su cuenta, siempre y cuando el inquilino haya hecho un uso adecuado de los mismos.
  • El mantenimiento o sustitución de instalaciones del agua o de la luz.
  • El propietario también se debe hacer cargo de la reparación o sustitución de la caldera, así como de su mantenimiento.

El inquilino, por su parte, deberá pagar los gastos derivados del mantenimiento habitual de la vivienda.

Es decir, el inquilino deberá reparar:

  • Los desperfectos ocasionados en el piso debidos a un mal uso, ya que este tiene la obligación de conservar la vivienda en las condiciones que se la entregaron.
    • Pintura por mal uso: pintar sin permiso, hacer agujeros en las paredes, etc.
    • Rotura de muebles o utensilios de la vivienda.
    • Daños en la instalación eléctrica debido a una sobrecarga.
  • En el artículo 21.4 de la LAU se especifica que “las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda serán de cargo del arrendatario”.  Por pequeñas reparaciones entendemos aquellas que tengan que ver con el desgaste habitual del uso como: reparación de la correa de una persiana, un desagüe atascado o una cisterna que carga mal.

En un principio, las reparaciones o sustituciones de los electrodomésticos de la vivienda las paga el propietario, con la excepción de daños por mal uso o reparaciones menores.

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